El tiempo funciona sin pilas y nunca regresa. Los trenes si no
estás, no esperan y se largan. El pasado te hace rebobinar tu vida, te hace
detenerte un momento y recordar. Los
compromisos se desentienden, las promesas no se cumplen. Los momentos son
instantes y hay instantes que se vuelven eternos. Esos instantes quedan
grabados en tu memoria, sabes que forman parte de tu pasado pero aun así no te
importa y deseas volver a vivirlo, volver atrás en el tiempo y sentir de nuevo
la intensidad del momento.
Quieres volver al instante en el que todo te parecía perfecto y
volver a sentir la eufória del momento.
Por otra parte quieres volver al intante en que todo cambió, en
el que los sueños como sueños quedarón. El momento en el que la esperanza se
desvaneció y las sonrisas se volvieron lágrimas. En el que acabó la alegría y
comenzó la tristeza. Y cuando vuelves a sentir ese momento, deseas cambiarlo,
con todas tus fuerzas pero no lo consigues porque el pasado, pasado es y nadie
lo puede cambiar.
En ese momento te das cuenta de que no se puedes tener todo lo
que deseas, y que por más que lo intentes no puedes cambiarlo, esto es así. Lloras,
la rabia te corrompe por dentro y deseas que, si no lo peudes cambiar, se borre
de tus recuerdos y que ese recuerdo no te pueda hacer ya más daño, pero tampoco
puedes. Los recuerdos sean buenos o malos recuerdos son, quedan grabados ahí,
en un hueco de tu memoria y no los puedes borrar ahora. Pero el tiempo funciona
sin pilas, pasa sin más y nunca regresa..


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