sábado, 14 de julio de 2012
Hogar, dulce hogar.
Escribo esto sin ningún motivo, sin ninguna razón.
Quiero ser escuchada.
Pretendo gritar lo que siento para que todo el mundo lo oiga y para que en esta oscuridad, en este mundo, alguien me escuche. Me siento sola y a la vez agobiada.
No sé como llego a este sitio, a esta oscuridad infinita. No se como acabo aquí. No se lo que es. Tal vez lo sea todo o quizás no sea nada. Lo único que sé es que es en el único lugar donde mis pensamientos valen algo, donde mis ideas se aclaran.
A veces tengo miedo. Miedo de no saber que puedo encontrar, de no ser escuchada, de no ser valorada.
Otras veces siento alivio, alivio porque puedo ser yo. Pensar e imaginar sin que nadie me interrumpa.
No sé como salir ni como entrar en este sitio, aparezco y desaparezco por arte de magia. Siento un escalofrío, una suave brisa rozar mi piel y, de repente despierto, abro los ojos y me encuentro aquí, en la oscuridad o fuera de ella. Esto es así, ni me gusta ni me disgusta. Algunos llaman a esta oscuridad cabeza, cerebro. Y yo, yo lo llamo hogar, dulce hogar.
miércoles, 11 de julio de 2012
El tiempo funciona sin pilas y nunca regresa.
El tiempo funciona sin pilas y nunca regresa. Los trenes si no
estás, no esperan y se largan. El pasado te hace rebobinar tu vida, te hace
detenerte un momento y recordar. Los
compromisos se desentienden, las promesas no se cumplen. Los momentos son
instantes y hay instantes que se vuelven eternos. Esos instantes quedan
grabados en tu memoria, sabes que forman parte de tu pasado pero aun así no te
importa y deseas volver a vivirlo, volver atrás en el tiempo y sentir de nuevo
la intensidad del momento.
Quieres volver al instante en el que todo te parecía perfecto y
volver a sentir la eufória del momento.
Por otra parte quieres volver al intante en que todo cambió, en
el que los sueños como sueños quedarón. El momento en el que la esperanza se
desvaneció y las sonrisas se volvieron lágrimas. En el que acabó la alegría y
comenzó la tristeza. Y cuando vuelves a sentir ese momento, deseas cambiarlo,
con todas tus fuerzas pero no lo consigues porque el pasado, pasado es y nadie
lo puede cambiar.
En ese momento te das cuenta de que no se puedes tener todo lo
que deseas, y que por más que lo intentes no puedes cambiarlo, esto es así. Lloras,
la rabia te corrompe por dentro y deseas que, si no lo peudes cambiar, se borre
de tus recuerdos y que ese recuerdo no te pueda hacer ya más daño, pero tampoco
puedes. Los recuerdos sean buenos o malos recuerdos son, quedan grabados ahí,
en un hueco de tu memoria y no los puedes borrar ahora. Pero el tiempo funciona
sin pilas, pasa sin más y nunca regresa..
Adiós
Duele la sensación de saber que todo ya acabó.
De no saber cómo decir Adiós. De ver esfumarse los buenos momentos.
De no saber cómo decir Adiós. De ver esfumarse los buenos momentos.
Dolor al ver que lo que para ti ha sido importante mucho tiempo te decepciona con cada palabra un poco más. De darte cuenta, que por ti ni ha dado, ni dará nada nunca, jamás. De ver como todo fue una farsa, y yo, como una estúpida cada vez me lo creía un poco más. No esperaba recibir un palo así, no de ti.
No es fácil asumir que todo acaba aquí, que uno dijo Adiós y la otra, lo acató, sin rechistar. Yo estube ahí, siempre, y a pesar de todo jamás me quejé.
Cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, yo no soy nadie para decir que no. Pero no puedes decirme estas cosas ahora, no después de todo lo que yo hice única y exclusivamente por ti. No me lo merezco, eso lo se cierto.
Y si esa es tu decisíon, volver malos y dolorosos todos los recuerdos que yo con una sonrísa guardaba y también acabar, decir Adiós, muy bien, no te lo prohibiré. Eres libre.
Y si así es como quieres las cosas, así serán, pero ya sin sufrir más, ya basta de llorar por alguien que no me sabe valorar, Que mis lágrimas no siente.
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