Todo era precioso hasta aquel momento.
Lo manteníamos en secreto, tu me querías y yo te amaba.
Sentía escalofríos cuando me tocabas, cuando me rozabas. Lo manteníamos en secreto, tal vez por miedo a perder todo lo que íbamos construyendo.
Sin darnos cuenta pasamos de las tontería de amigos al tonteo. Pasamos de las risas y las palabras a sonreír en un silencio que no se hacía incomodo. De animarnos a buscar el amor en diferentes personas, a los celos.
Llegó un día en el que yo no podía más, yo necesitaba decírtelo. Te lo dije y sonreíste, juraste sentir lo mismo. El esperado beso que llevaba más de medio año esperando llegó, me sentía fuera de mi, feliz, eufórica. Nunca había sentido nada igual, y es que nunca había estado enamorada. Decidimos no atarnos, y cuando me di cuenta todo cambió, de la noche a la mañana. Ya no eramos amigos, tampoco novios y con una pelea tonta, tu acabaste en brazos de otra y yo, yo llorando por tu pérdida.
Ahora me doy cuenta de lo mucho que te quise, que te quiero, y de haber sabido que todo iba a acabar así no hubiese abierto la boca, porque me he dado cuenta de que prefería pasar toda la vida como estábamos al principio, viviendo nuestro amor en silencio, a perderlo todo: la amistad, el tonteo, el hablarnos.. Pero esto es así, la vida sigue. Cometimos un error que nos cambio la vida, tal vez para bien, tal vez para mal, nadie sabe lo que nos depara el futuro. Fuiste tu quien me dijo el Adiós, y a la vez el que vuelves a decirme Hola ahora, pero ahora es demasiado tarde, ahora me toca a mí hacer mi vida sin ti, como tú lo hiciste, ahora me toca a mi ser feliz. ¿Quién sabe? tal vez nos volvamos a encontrar y me digas lo mucho que me has echado de menos.

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